Toyota ha entrado en el club de las compañías automovilísticas que han logrado esquivar las pérdidas durante la irrupción de la pandemia del coronavirus. La multinacional japonesa contabilizó un beneficio neto atribuido de 158.843 millones de yenes (unos 1.270 millones de euros) durante el primer trimestre de su año fiscal, de abril a junio de 2020, lo que supone un descenso del 74,3% en comparación con los 619.131 millones de yenes (4.947 millones de euros) que ganó en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Toyota ha explicado que estos resultados muestran el impacto que la crisis del coronavirus ha tenido en sus operaciones en todo el mundo, ya que la pandemia obligó a cerrar fábricas de ensamblaje y concesionarios para evitar una mayor expansión de la enfermedad.

La firma japonesa facturó en el primer trimestre de su año fiscal 4,6 billones de yenes (36.760 millones de euros), lo que supone una caída del 40,4% en comparación con los 7,72 billones de yenes (61.690 millones de euros) que ingresó entre abril y junio de 2019.

Previsión para 2020

Además, el beneficio operativo de Toyota se desplomó un 98,1%, pasando de 740.611 millones de yenes (5.918 millones de euros) en 2019 a 13.920 millones de yenes (111 millones de euros) este año. Asimismo, el beneficio antes de impuestos de la compañía cayó un 86,1% entre abril y junio, hasta 118.233 millones de yenes (944 millones de euros).

De cara al cierre de año, Toyota espera que sus ingresos disminuyan un 19,6%, hasta 24 billones de yenes (191.784 millones de euros), mientras que su beneficio neto atribuido bajará un 64,1%, hasta 730.000 millones de yenes (5.833 millones de euros).