Los sindicatos y la plantilla de Nissan de Barcelona no dan su brazo a torcer ante el ultimátum que ha dado la dirección de la compañía para aceptar su última oferta. Los comités de empresa de Nissan han emplazado a los trabajadores a mantener el pulso con la empresa en los próximos días con el fin de forzar a la multinacional a mejorar su propuesta en aspectos como la indemnización para los 2.525 despedidos y las garantías para evitar extinciones forzosas hasta final de 2021, cuando la empresa quiere cerrar las tres plantas de Barcelona.

En una asamblea mantenida en una mañana tórrida en un solar en Montcada i Reixac, los trabajadores de Nissan pudieron escuchar las críticas sindicales a la actitud de los negociadores de Nissan, a los que acusaron de buscar un cumplimiento formal de los requisitos del ERE como única prioridad. Los dirigentes sindicales consideran que la última oferta de Nissan es inaceptable y "vergonzosa" al querer cerrar la factoría "por cuatro duros". 

"Frank Torres (el directivo que encabeza la delegación negociadora de la dirección) quiere conseguir un cierre barato y ponerse las medallas", ha indicado un dirigente sindical en respuesta a la última oferta que Nissan dejó sobre la mesa con el ultimátum de que tenía que ser aceptada el día 4 de agosto como muy tarde. Esa oferta prevé el pago de una indemnización por despido de 60 días de sueldo con un máximo de 48 mensualidades y prejubilaciones con una garantía de rentas del 75% al 90% en función de los años.

Petición sindical de indemnización

Los sindicatos han reclamado a la empresa el pago de 60 días de sueldo pero sin tope de mensualidades, lo que puede incrementar de forma notable el montante final teniendo en cuenta que hay muchos empleados con antigüedades de alrededor de 20 años en Nissan Motor Ibérica. Los sindicatos también abren la puerta a reducir la indemnización para los empleados que logren otro empleo en el caso de que haya una empresa inversora interesada. De esta manera, la reindustrialización actuaría como un incentivo para la compañía al ahorrarse un coste importante. 

Otro punto importante de diferencia es el de las condiciones de las prejubilaciones, a las que podrían acogerse más de 1.000 de los 2.525 trabajdores afectados por el ERE. El colectivo con peores condiciones es el de 50 a 53 años, a los que Nissan ofrece una garantía de cobro del 75% del salario neto hasta los 61 años entre la prestación de desempleo y el subsidio y el complemento de la empresa, pero sin abono del convenio especial para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social. 

Las prejubilaciones pueden ser tambien la clave que permita superar otro obstáculo en la negociación. Tal como dijo ayer Javier Pacheco, secretario general de CCOO de Cataluña y trabajador de Nissan, "la empresa mantiene producciones hasta diciembre de 2021 (no sabemos cuantas) y no garantiza empleo. Así sobra gente y a partir de diciembre de 2020 nos comienza a echar. Lo primero es el empleo y no lo tenemos". 

La empresa emplazó a los sindicatos a negociar los mecanismos para solucionar el excedente de plantilla previsto durante el alargamiento de la vida de las fábricas. Los sindicatos han planteado que ese excedente se solucione mediante prejubilaciones voluntarias antes de la fecha final del cierre con el fin de evitar despidos forzosos.  

Demanda judicial contra Nissan

Frank Torres ha admitido que fue la empresa la que se levantó de la mesa de negociación ante lo que consideraba unas "diferencias insalvables" en cuanto a al indemnización por despido. Según Torres, la empresa anunciara su decisión sobre la forma de aplicar el ERE en función de al respuesta de la plantilla y de los comités. 

Los sindicatos han optado por tensar más la cuerda de la negociación en busca de una mejora en la oferta de Nissan en la indemnización y las garantías de empleo. Además de convocar nuevas movilizaciones, tienen previsto mantener la huelga indefinida y siguen preparando una demanda contra la compañía reclamando al nulidad del ERE. 

Según Frank Torres, la judicialización abriría un camino de alrededor de un año y medio que podría perjudicar las opciones de encontrar un inversor. Sin embargo, el principal riesgo del proceso judicial sería para Nissan ante la posibilidad de tener que reincorporar a la plantilla, como le pasó a Coca-Cola.