Wayne Griffiths, presidente de Seat y de Anfac, responsabilidad que acaba de renovar por un año, alerta que 2024 va a ser un año complicado para el sector. “Estamos viviendo un momento de disrupción, con un cambio tecnológico que se va a realizar en muy poco tiempo, la peor situación económica de los últimos 20 años y una fuerte competencia de China y Estados Unidos, la tormenta perfecta”, sentenció.


Accede al Barómetro Auto Mobility Trends 2023 en este enlace


Griffiths y el director general de Anfac, José López-Tafall, se han reunido con los ministros de Transportes, Óscar Puente, y de Industria, Jordi Hereu, las nuevas caras del Gobiernos con responsabilidad directa sobre la automoción para conocer su opinión sobre el sector y trasmitirles la necesidad de impulsar el mercado para preservar la competitividad de la industria. Antes de final de año Griffiths avanzó que está prevista una reunión también con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, imprescindible para agilizar las ayudas que impulsen la demanda.

José López Tafall y Wayne Griffiths en un encuentro con la prensa / A.M.

Riesgo de pérdida de inversiones

Como resultado de estos encuentros con miembros del nuevo Gobierno, el presidente de Anfac reveló que comparten "el mismo análisis de la situación, en España no está funcionando la electrificación, estamos peor que en Portugal, y la necesidad de que no hay tiempo de discutir, hay que poner medidas en marcha cuanto antes”. La urgencia es real, Griffiths advierte que si no se cambia la situación en esta legislatura "llegamos tarde porque las decisiones sobre los futuros modelos se están tomando ya".

Las demandas de Anfac al nuevo Gobierno pasan por una clara mejora del plan Moves, que “no está funcionando”, y ayudas e incentivos para los conductores “no prohibiciones, hay que motivar al consumidor no crear más dudas”. Esos incentivos se centran en ayudas fiscales, una simplificación del plan Moves que se financia totalmente con fondos europeos y una reducción del 100% del IVA a las flotas, que ahora es del 50%, la mitad que los países del entorno. Además, que las empresas puedan reducirse en el impuesto de sociedades las inversiones en flotas. Anfac reveló que la burocracia de las ayudas a la electrificación supone un pago del 5% a las comunidades autónomas.

“Hay que hacer un plan de choque para disparar las ventas y hacer accesibles los coches eléctricos”, resaltó Griffiths. Otro aspecto importante es acelerar la red de recargas para cumplir además las exigencias de la UE, que en 2024 deberá explicar en Bruselas cómo va el despliegue. Anfac ha pedido al Ministerio de Transportes que sea el responsable de monitorizar el avance de la red de puntos de recarga.

La industria mejor que el mercado

El presidente de Anfac avanzó que este año el mercado cerrará con un volumen muy bajo, entorno a 950.000 turismos, 145.000 comerciales y unos 33.000 pesados y autobuses. “No podemos seguir por debajo del millón de vehículos, porque se envejece aún más el parque que ya es el más antiguo de Europa con más de 14 años y más contaminante”. A esto se suma la baja electrificación de las ventas, un 12% (Incluyendo eléctricos e híbridos enchufables) en 2023 mientras en Portugal en noviembre fue el 40% y en España debería ser el 50% de las ventas. El análisis de Anfac es que este bajo mercado está provocado porque el consumidor “tiene dudas sobre el futuro del automóvil, es un problema de demanda, no de producción”.

Pese a la debilidad del mercado, los altos niveles de exportación han permitido que España recupere en 2023 el octavo puesto como fabricante mundial y mantenga el segundo de Europa con 2,4 millones de vehículos, por encima de 2022 pero aún lejos de los 2,8 millones de antes de la pandemia.

Griffiths no es muy optimista respecto a 2024. “Es muy difícil hacer una previsión por la evolución de la inflación, los altos tipos de intereses y competencia más activa de China y Estados Unidos”, reconoce. Sin embargo, es optimista en cuanto al futuro industrial de España. Destacó que con la importante producción de energía renovable en España puede disparar el país como un cetro industrial capaz incluso de competir con China, siempre que se mantenga la competitividad y la flexibilidad industrial que ha sido clave para el desarrollo en los últimos años.