La cara de John Elkann, presidente de Stellantis, se convirtió en un poema cuando le tocó explicar que la mayoría de los accionistas de la compañía rechazaban su sueldo y el del todopoderoso consejero delegado, Carlos Tavares. El Gobierno francés y otros accionistas de referencia de Stellantis se han vengado de sus altos directivos y de su subida de salarios.


Participa en el Barómetro Auto Mobility Trends 2022, que evalúa el impacto de la crisis de los microchips y la guerra de Ucrania en la movilidad y la automoción.  


La junta de accionistas de Stellantis no fue probablemente como esperaban Elkann y Tavares. El presidente del nuevo grupo automovilístico y representante de la familia Agnelli tuvo que parar un momento y comprobar el resultado de la votación sobre la remuneración de la alta dirección: un 52,12% en contra y un 47,88% a favor. "Es una recomendación y tomamos nota", dijo Elkann en respuesta al varapalo que acaba de recibir de sus accionistas.

Voto no vinculante de la junta

Efectivamente, el voto de los accionistas en ese punto no era vinculante, según la ley mercantil de Holanda, donde tiene su sede social y fiscal Stellantis, por lo que, en principio, los 19,1 millones que cobró Carlos Tavares y los 7,88 millones de John Elkann no tienen que revisarse. La dirección de Stellantis indicó con posterioridad a la junta que en el informe de remuneraciones de 2022 se explicará "cómo se ha tenido en cuenta ese voto" de la junta de accionistas que supone una clara reprobación.

La retribución total de la alta dirección y del consejo de administración de Stellantis se acercó en 2021 a los 29 millones de euros. "Es importante para nosotors pagar por los resultados", aseguró John Elkann para justificar la fuerte subida de los sueldos de la cúpula. En su caso, cobró un 230% más, mientras que el salario de Carlos Tavares aumentó un 152% en relación con los 7,6 millones que percibió en 2019, cuando era el CEO de PSA antes de su fusión con FCA.

Los accionistas sí aprobaron por una amplia mayoría las cuentas presentadas por Tavares y Elkann, que muestran un récord de beneficio de 13.354 millones que multiplica por 2,8 las ganancias de los dos grupos PSA y FCA antes de formalizar su unión. 

Críticas del Gobierno

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, consideró "excesiva" la remuneración de Tavares y tiene que conducir a una reflexión sobre la relación entre las retribuciones de los ejecutivos y los sueldos de los empleados, pero que se tiene que llevar a cabo "a nivel europeo" porque si se hace en un marco puramente nacional eso corre el riesgo de significar que se perderán "todos los buenos patronos que obtienen resultados".

Stellantis decidió repartir 1.900 millones de euros de sus beneficios en primas a sus empleados en todo el mundo, una cantidad que los sindicatos consideran insuficiente al compararla con los 3.300 millones de dividendos para los accionistas aprobados ayer por la junta.

Uno de los elementos que ha agudizado la polémica son los informes de gabinetes de expertos como Proxinvest, que han incidido en que además de los 19,1 millones de retribución declarada por 2021, Tavares va a recibir otras compensaciones. En concreto, Proxinvest señala en un comunicado que tiene un plan de remuneración en acciones atribuidas en 2021, valoradas en 32,1 millones de euros, así como un plan de remuneración en efectivo a largo plazo que podría ser de 25 millones. Sumando los diferentes componentes, a este gabinete le sale una remuneración de 66,65 millones de euros por el pasado año.