Ford se encuentra en una encrucijada en Europa que puede acabar con despidos y recortes de salarios, según los temores expresados por el Comité Europeo. Se trata de la tormenta perfecta en la que coinciden las pérdidas, un replanteamiento de modelos poco o nada rentables y el impacto del Brexit. La aparente tranquilidad de los más de 200.000 empleados que tiene Ford en Europa ha saltado por los aires desde hace días. Especialmente, desde que el pasado día 9 de octubre la dirección de la compañía anunciara sus planes de llevar a cabo una reestructuración que incluirá "decisiones difíciles y duras".

Ford prevé acabar 2018 con pérdidas importantes

El equipo de directivos de la filial europea que dirige Steven Armstrong está preparando los detalles del plan, que tiene como objetivo conseguir una rentabilidad mínima en 2019 situada entre en el 6% y el 8% de los ingresos. En el segundo trimestre, Ford registró unas pérdidas de 73 millones de dólares con unos ingresos de 7.600 millones de dólares, y prevé acabar 2018 con un resultado negativo abultado. El 24 de octubre se conocerán los resultados del tercer trimestre, que también se esperan negativos. Y el 15 de noviembre hay convocada una nueva reunión con los sindicatos.

Esos resultados han llevado a la dirección de Ford a mostrarse muy insatisfecha con su filial europea, hasta el punto de que "está perdiendo la paciencia", según explica el Comité Europeo de los sindicatos en un comunicado enviado a todos los empleados de España, Alemania, reino Unido. Bélgica, Francia y Rumanía. En este enlace puedes consultar el texto íntegro del comunicado del Comité de Empresa Europeo de Ford.

El recorte de plantilla puede comportar despidos

El impacto del plan de reestructuración podría ser equivalente al 12% de la plantilla en Europa, es decir, unos 24.000 empleos, según publicó el diario británico The Sunday Times. Precisamente, los 7.000 empleados de Ford en el Reino Unido están pendientes de cómo se produce el Brexit tras la advertencia de Steven Armstrong de que si el proceso acaba sin acuerdo con la UE será "desastroso" para la industria británica.

La factoría de Bridgend está amenazada también por la pérdida del contrato para suministrar motores a Jaguar Land Rover. La receta de Ford para conseguir dar la vuelta a los números con tanta rapidez es "una estructura de gestión más efectiva, mejoras en los procesos y un modelo de negocio limitado a las áreas comerciales rentables". Estas afirmaciones trasladadas por la dirección a los sindicatos equivale al proyecto de Ford de replantearse la continuidad de los modelos que tiene menos ventas o que están cayendo en los mercados.

Con esa premisa, las berlinas y los monovolúmenes son los modelos que tienen más números de ser víctimas de la reestructuración. El Mondeo, S-Max y Galaxy que se fabrican en Almussafes son modelos que pueden estar en entredicho y cuya supresión afectaría a la plantilla de casi 8.000 empleados. Esos tres modelos registraron descensos de producción en 2017 y sumaron un volumen de 109.347 unidades de los 417.002 vehículos ensamblados, que equivale a un 26%. El grueso de la actividad de la planta se centra en la producción del SUV Kuga y del vehículo comercial Connect. Pero la estrategia de Ford para conseguir beneficios no solo puede incluir despidos, sino también reducciones de costes laborales centrados en los salarios.

"Como acción a corto plazo para lograr rentabilidad, el "ataque" a todos los costes está ahora en marcha. Desde el punto de vista de la sede europea los costes laborales están, por supuesto, una vez más en la primera página de la agenda, en otras palabras, ¡nuestros salarios!", asegura el Comité Europeo. Como alternativa, los sindicatos han reclamado a la empresa información pormenorizada de los costes internos y externos. "Esta es la única manera de que el Comité de Empresa Europeo de Ford comprenda la estructura del problema. Sólo así podemos juzgar si nuestros salarios son en realidad el problema, como afirma la alta dirección".