La industria de la automocion corre el riesgo de sufrir un regreso a la crisis que empezó en 2008. Después de que las fábricas españolas de vehículas hayan sufrido un recorte del 45% en marzo, Anfac prevé que en el 2020 se fabriquen 700.000 vehículos menos.

Esa previsión situaría el volumen de producción de vehículos en poco más de dos millones de unidades, el mismo nivel que en los años de la crisis financiera. En 2019, la producción alcanzó los 2,8 millones de unidades, por lo que la caída en 2020 sería de alrededor del 25%. La producción se acercaría peligrosamente al mínimo de 1,9 millones de vehículos ensamblados en 2011.

La producción de vehículos se situó en 143.737 unidades durante el pasado mes de marzo, lo que supone un fuerte descenso del 45,1% en comparación con el mismo mes del año anterior, a causa de la paralización de la actividad industrial por la expansión del coronavirus y la previsión es que en abril se registre una cifra "prácticamente nula" en abril. El volumen productivo 'made in Spain' en los tres primeros meses del año fue de 646.221 unidades, lo que representa una disminución del 14,6%.

Plan Renove de 300 millones

En cuanto a las exportaciones de vehículos, las factorías nacionales enviaron a otros países un total de 128.958 vehículos en marzo, un 37,7% menos, y 529.117 unidades entre enero y el mes pasado, un 11,8% menos.

Las cifras reflejan el impacto del cierre de las fábricas a partir del día 13 de marzo en Seat y Nissan y del 16 en el resto de factorías."Dado que el estado de alarma y el cierre de las fábricas se va a prolongar, previsiblemente, durante todo el mes de abril, el cuarto mes del año se cerrará con una producción mínima, prácticamente nula", añade la organización.

En ese contexto, Anfac reclama medidas para paliar esta situación ante la lenta reactivación de las fábricas y la falta de demanda. "Es necesario que se promueva cuanto antes un plan de choque nacional con medidas de estímulo a la demanda y de mantenimiento de la industria, que está demostrando compromiso con la salud y la seguridad de sus trabajadores y se encuentra en una situación de especial debilidad, dado que es el primer y único sector industrial que lleva parado desde el comienzo del estado de alarma", explica la organización.

El sector ha pedido al Gobierno un plan Renove dotado con 300 millones para incentivar la compra de todo tipo de vehículos, desde los eléctricos a la última generación de diésel y gasolina.