En Singapur pudimos gozar de la nueva versión de Carlos Sainz, quien después de dos poles consecutivas volvió a ganar una carrera de Fórmula 1, la segunda a los mandos de un Ferrari. Este triunfo tiene un sabor especial porque existe la sensación fuera y dentro del paddock que ha dado un paso hacia delante en su carrera deportiva y puede erigirse en el sólido líder que necesita la Scuderia.

Carlos dio un recital. Desde los entrenamientos libres –segundo en el Practice 1 y primero en los dos siguientes- a la espectacular pole position, pero ello hubiese quedado en nada si no lo hubiera rematado. Sainz protagonizó una carrera brutal, siendo constante, sólido y rápido, sabiendo en cada momento lo que más le convenía y lo ejecutaba con maestría.

Sainz despeja dudas en Ferrari

Es evidente que está en su mejor momento, en estado de gracia, y los resultados le sonríen. Las vacaciones le han sentado muy bien como ya pudimos comprobar en Monza y rubricó en Singapur. El español ha disipado todas las dudas que pudiese haber de él, dentro y fuera de Ferrari. Sainz le dio al equipo, más necesitado que nunca, la primera victoria de la temporada después de un fin de semana sin errores y en el que todos trabajaron a la una.

Carlos Sainz en el GP de F1 de Singapur / ANTONIN VINCENT / EUROPA PRESS

Este Ferrari no tiene nada que ver con el que empezó la temporada. No ha sido fácil y las críticas, en algunos momentos bien merecidas, feroces. Contrasta el hecho de que el coche ha dado un paso hacia delante después de las vacaciones cuando habitualmente era cuando iban hacia atrás. Puede que en ello se note la mano de Frédéric Vasseur.

Pulso entre Sainz y Leclerc

En Singapur, a diferencia de lo visto en otros envites, el equipo supo sacar el máximo provecho del coche pese a que los circuitos con alta carga aerodinámica no eran sus preferidos, priorizando desde el primer momento ganar la carrera y apoyando al piloto que después de la crono tenía más opciones. La estrategia se diseñó para ayudar a Carlos en pista, facilitarle la vida ante el acoso de los rivales y ni el equipo ni Leclerc lo pusieron en duda. Tiene que servir de lección para que no se caiga en los errores del pasado, cuando se pensaba que el monegasco era intocable y al español se le veía como un gregario.

El buen momento de Carlos Sainz ha puesto en entredicho la figura de Charles Leclerc, el piloto que estaba llamado a ser el gran líder de la Scuderia. El monegasco parece estancado y se le ve muy por debajo de las expectativas generadas. El equipo se ha esforzado para poder darle la vuelta al nefasto inicio de temporada, pero quedan muchas carreras aún y volverán los momentos difíciles. El objetivo tiene que ser rendir todos los fines de semana al máximo y exprimir las posibilidades del coche en todo momento.