Teresa Ribera resiste en el nuevo Gobierno manteniéndose en la misma posición. La vicepresidenta tercera seguirá al frente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y, por tanto, se mantendrá como el interlocutor más exigente con la industria de automoción y tendrá la llave del Plan Moves, que se ha prorrogado hasta julio pero del que el sector reclama su reforma.  


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El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ha confirmado las quinielas sobre la continuidad de Teresa Ribera en el núcleo duro del Ejecutivo, en el que hay otros miembros que ganan peso como Félix Bolaños, al frente de Presidencia y Justicia y portavoz, y María Jesús Montero, nueva vicepresidenta cuarta y ministra de Hacienda. Ribera será uno de los interlocutores directos de la automoción y la movilidad junto con Jordi Hereu (Industria y Turismo) y Óscar Puente (Transportes y Movilidad Sostenible).

Rebaja de Euro 7

Las críticas habituales de la industria de automoción con Teresa Ribera por su defensa a ultranza de medias ecologistas se suavizaron recientemente gracias al impulso por parte del Gobierno, en la presidencia de turno de la Unión Europea, de la rebaja y aplazamiento de la temida norma Euro 7 de reducción de emisiones. SIn embargo, el historial de choques y piques entre Ribera y el sector del automóvil es largo, comenzando por sus declaraciones en las que daba los días contados al diésel. 

Las expectativas del sector del automóvil con Teresa Ribera se centran en el Plan Moves 3. Después de lograr una prórroga hasta final de julio con una dotación inicial de 290 millones, la cantidad sobrante hasta ahora, la automoción confía en que la vicepresidenta pase a la acción en la reforma de las ayudas a la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de carga. Las empresas reclaman que las ayudas, de hasta 7.000 euros, se den en el momento de la compra del coche o la instalación del enchufe para reforzar su carácter incentivador y evitar así unos plazos de tramitación en las comunidades autónomas que pueden llegar a dos años.

Sin embargo, la demanda del sector no es nueva, sino que se remonta a la puesta en marcha del Plan Moves por parte del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), un organismo que depende de la Secretaría de Estado de Energía. En todo ese tiempo, el ministerio de Teresa Ribera solo ha aplicado algunos retoques que no han solventado los déficits en la gestión de las subvenciones.

La electromovilidad, en manos de Ribera

Al mismo tiempo, el sector del automóvil pide a Teresa Ribera que impulse de forma más eficiente la instalación de puntos de carga de acceso público. Los cambios introducidos con la intención de agilizar la tramitación apenas han tenido resultados. Según un informe de Anfac, un 26% de los puntos de carga con las obras finalizadas no están operativos principalmente por falta de permisos, además de averías en algunos casos.    

Faconauto espera que se intensifique el nivel de interlocución con los ministerios vinculados a la automoción y la movilidad, y que se avance "en las medidas concretas que el país necesita para que salve el retraso que arrastra y cumpla con los objetivos planteados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)". "Estos objetivos se pueden conseguir, pero siempre que las políticas que se apliquen en la próxima legislatura tengan como uno de sus ejes esenciales la electrificación y la movilidad sostenible para todos", destaca la patronal de concesionarios, que cita entre las asignaturas pendientes "mejorar la operativa del Plan Moves".