El Día sin Coches con el que concluyó la Semana Europea de la Movilidad fue, aparentemente, un fracaso. Se registraron los mismos atascos, o incluso más intensos, que suelen colapsar las vías de acceso a las grandes ciudades. Sin embargo, el mensaje de fondo está calando en la sociedad, hasta el punto de que los propios fabricantes de vehículos se han apuntado a pedir que "aparquemos el coche" si tenemos otra alternativa de transporte. 

Marcas como Ford y Renault se han rendido ante lo políticamente correcto, que consiste en acotar, en mayor o menor medida, el uso del vehículo privado en las grandes áreas urbanas. "Park the Car", proclamaba Ford en una campaña lanzada coincidiendo con el Día Mundial sin Coches para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de reducir el uso del automóvil en trayectos cortos para "vivir una vida más saludable en un entorno más sano".

"Park the Car", dice Ford

Unos meses antes, Renault publicitaba su modelo híbrido Captur con un sorprendente anuncio en el que, aunque el coche tiene menos emisiones y menos consumo de carburante, "quizá es bueno no utilizarlo todo el tiempo" y dejarlo en el garaje para ir al trabajo en bici o andando. De hecho, los anuncios de coches en Francia incluyen ya un aviso en letra pequeña (como los fármacos o el tabaco) en el que se recomienda evitar el uso de los vehículos.

Los casos de Ford y Renault muestran la tendencia recogida en el Barómetro Auto Mobility Trends By Metyis de una suavización de la oposición del sector de automoción a las medidas de restricción del tráfico y de las emisiones. El porcentaje de las empresas que consideran que esas medidas tienen un impacto muy negativo en su negocio se ha ido reduciendo hasta el 18% en 2022. Paralelamente, estamos viendo cómo los fabricantes de automóviles y otras empresas siguen aumentando sus inversiones en medios de transporte de la nueva movilidad alternativa, aunque con dificultades para encontrar la rentabilidad que han llevado a varias marcas a dar marcha atrás, como BMW y Daimler con ShareNow, Ford con la empresa de patinetes Spin o Seat con Respiro.

Pero hay un amplio sector de la población que se resiste a aparcar el coche y sigue utilizándolo a pesar de las crecientes dificultades para circular y a los persistentes embotellamientos. Muchos lo hacen por necesidad, porque no tienen una alternativa eficiente de transporte público para acudir a trabajar en un polígono industrial, por ejemplo. Otros lo hacen por comodidad para huir de las aglomeraciones en metro, el bus y el tren en las horas punta. Esa dicotomía de la realidad quedó patente en el debate mantenido en el programa Fet a Mida de La Xarxa, en el que participó Coche Global junto a Joan Blancafort, secretario general del Gremi del Motor, y Laia Pagès, directora ejecutiva del centro de innovación en movilidad Carnet. 

Día sin Coche cada semana

Paralelamente, el grado de aceptación del Día sin Coches crece en la sociedad, hasta el punto de que un 62% de media en cinco grandes ciudades europeas (Barcelona, París, Londres, Bruselas y Varsovia) apoyan que se institucionalice la iniciativa con una jornada a la semana en la que se aparque el vehículo. El apoyo a esa propuesta en Barcelona es del 60%, según la plataforma Clean Cities de entidades ecologistas y vecinales.  

El propósito inicial del Día sin Coches de ahorrar carburante en respuesta a la crisis del petróleo de los años 70 se ha revitalizado ahora con el impacto de la guerra de Ucrania y del chantaje de Putin para empujar al alza el precio de los combustibles y de la energía. Además, estamos viendo cómo ciudades como Barcelona aplican el Día sin Coches de forma permanente en algunas áreas para quitar espacio al vehículo y dárselo a los peatones. Esa tendencia se intensificará a partir de enero con la extensión de las zonas de bajas emisiones a muchos más municipios de España.