La reconversión de la movilidad en la ciudad de Barcelona continúa adelante con un trasvase de desplazamientos hacia el transporte público y una pérdida de peso del coche por debajo del 20%, aunque no de viajes en vehículo privado. "Vamos en la buena dirección y tenemos que seguir trabajando en este sentido, reforzando la movilidad sostenible", ha asegurado Laia Bonet, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento encabezado por Jaume Collboni. 


Vota el mejor coche en el Premio Best Car Coche Global en este enlace


El coche y la moto bajan por primera vez del 20% y se quedan en el 19,9% de los desplazamientos en 2023. Este cambio se debe principalmente a que el transporte público ha ganado la mayor parte de los nuevos desplazamientos, que llegaron a 8,5 millones, un 8% más que en 2022.

Sin embargo, los trayectos realizados en coche o moto se mantuvieron casi igual con un total de 1,6 millones de desplazamientos, lo que supone una leve reducción del 0,3% respecto a 2022 pese a la puesta en marcha de medidas como la peatonalización y restricción del tráfico en varias calles de la ciudad. 

Crece el transporte público

En el recuento de desplazamientos también ha influido un cambio en la metodología ya que da más peso a las validaciones reales del transporte público frente a las encuestas. Según el Ayuntamiento de Barcelona, este cambio ofrece una imagen más real y fidedigna de la movilidad de la ciudad.

En 2023, el 42,1% de los desplazamientos se hicieron a pie, el 34,2% en transporte público, el 19,9% en transporte privado motorizado (coches y motos) y el 3,8% restante en bici o vehículos de movilidad personal (VMP) como patinetes eléctricos.

Se estima que los desplazamientos en transporte público han crecido en 2023 un 18% respecto al año anterior y también que el metro sigue siendo el medio más utilizado, obteniendo récords de validaciones en los últimos meses, seguido de los autobuses de TMB, según los datos que manejan.

Ofensiva contra el coche

Los datos de 2023 están en línea con los objetivos declarados por el Ayuntamiento de establecer un nuevo modelo de movilidad que aumente los viajeros en transporte público y en el que se reduzca la dependencia del coche o la moto. Esa estrategia será la base del nuevo Plan de Movilidad Urbana 2025-2030 que está previsto aprobar inicialmente a finales de 2024.

Además, el objetivo de reducir el uso del coche y la moto en la capital catalana coincide con la voluntad del Plan Urbanístico Metropolitano de Barcelona en fase de aprobación definitiva, que quiere reducir a la mitad los desplazamientos en vehículo privado intensificando las medidas de restricción de circulación y dando prioridad al transporte público. El plan ha suscitado el rechazo del automóvil, que está formando una alianza de otros sectores afectados.