Es la estación de los colores. Los amarillos, naranjas y marrones de sus paisajes hacen del otoño una época de escapadas en coche. A su vez, es la que más retos plantea en la carretera, desde las hojas acumuladas en la calzada a la niebla, pasando por el frío, la lluvia y el aumento de las horas de oscuridad. Fenómenos que exigen una puesta a punto del coche y una conducción adaptada a cada circunstancia. Un otoño sobre ruedas, en 10 claves.

1. Precaución milimétrica

El asfalto se enfría y se humedece en otoño, por lo que es vital revisar los neumáticos. La adherencia y la capacidad de frenada dependen de su buen estado. Los expertos recomiendan que su dibujo no baje de los 2 mm, y en ningún caso debe ser inferior a 1,6 mm, porque rodando sobre mojado a 90 km/h se pierde casi por completo el contacto con el asfalto. Además hay que revisar una vez al mes que la presión sea la adecuada.

2. Las hojas, como la nieve

Son un espectáculo visual, pero sobre la calzada, las hojas, sobre todo mojadas, hacen que la adherencia sea tan baja como en una carretera en plena nevada.  Por eso, el piloto y experto en conducción Jordi Gené recomienda evitar zonas donde las hojas tapen totalmente la carretera y no realizar frenadas bruscas. “En caso de encontrarlas en medio de una curva, no hay que hacer movimientos bruscos de volante y si se pierde adherencia, no se debe forzar la trayectoria hasta volver a disponer de dirección”, añade.

3. La regla de las 3V (Visibilidad, Vehículo delantero y Velocidad)

Con niebla, si por ejemplo solo alcanzamos a ver a 50 metros, debemos dejar esa misma distancia respecto al vehículo de delante y no se deben superar los 50 km/h. “Es la manera de garantizar que en caso de emergencia, la distancia de frenada será suficiente”,  explica Gené.  El asistente de frenada automática Front Assist puede ser muy útil, ya que controla a cuantos metros estamos de otros vehículos y es capaz de frenar automáticamente si es necesario.

4. Evita el efecto espejo

Otra clave es hacerse ver con las luces antiniebla. El piloto advierte que “en ningún caso deben usarse las largas, ya que a través de los cristales y con gotas en suspensión producen un efecto que nos impide ver la silueta de los vehículos que nos preceden”.

5. Tus ojos bajo la lluvia

Conducir con los limpiaparabrisas en mal estado implica, según los expertos, una pérdida de visibilidad de entre un 20 y un 30%. Hay que cambiarlos una vez al año y el otoño, precisamente por ser época de lluvias intensas, es la época más recomendable para hacerlo. Las lunas deben estar limpias, porque así es más difícil que así se empañen. Orientar la calefacción hacia los cristales es otra medida para evitar el vaho. Un asistente útil con poca visibilidad es el de carril, Lane Assist,  ya que avisa en caso de desviación e incluso realiza pequeñas correcciones en el volante.

6. Dobla la seguridad

No hace falta que llueva para que el asfalto sea resbaladizo, basta con la humedad y la bajada de temperaturas propias de la estación. “Por eso, hay que extremar siempre la precaución en zonas de sombra, sobre todo si son curvas”, asegura Gené. La distancia de seguridad en calzadas mojadas debe ser el doble. Además, es aconsejable tocar suave y periódicamente los frenos para secar la humedad de las pastillas y comprobar su eficacia.

7. En un aquaplaning, olvida el freno

En otoño, las lluvias suelen ser cortas e intensas, con lo que es la época del año donde es más posible sufrir aquaplaning. “Ante esta situación, es muy importante no aplicar ninguna presión sobre el freno hasta que las ruedas no entren de nuevo en contacto con el asfalto, y una vez se vuelva a tener dirección corregir el deslizamiento con movimientos suaves de volante”, explica el piloto.

8. Firme contra el viento

El viento puede ser otro gran reto en la carretera, por eso es clave moderar la velocidad y coger fuerte el volante al adelantar camiones, ya que por el efecto pantalla, puede desestabilizar la direccionalidad del coche.  

9. Sin miedo a las largas

Con la llegada del horario de invierno, se incrementan las horas de conducción nocturna. La correcta iluminación es determinante, ya que durante la noche se producen el 30% de los accidentes en Europa. En vías interurbanas con baja visibilidad, siempre y cuando no haya niebla, es aconsejable usar las luces largas, pero “muchos conductores no las utilizan por temor a deslumbrar a otro vehículo. Por eso es muy útil el asistente de cambio inteligente de luces de carretera”, explica Maite París, responsable de iluminación delantera de SEAT. Este sistema detecta la presencia de vehículos en ambos sentidos y cambia de largas a cortas automáticamente.

10. Sin sorpresas bestiales

El otoño es temporada de apareamiento para muchos animales salvajes, que se mueven en pequeñas manadas y están más activos. Es muy importante reducir la velocidad en aquellas zonas marcadas con señales de peligro por fauna.

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