La transición energética y la necesidad de construir un modelo de negocio alternativo está detrás del anuncio de Moeve (antigua Cepsa) y Galp, que han decidido explorar una de las mayores operaciones corporativas del sector petrolero en la Península Ibérica. La integración de sus gasolineras y las refinerías de Moeve y Galp persigue un objetivo claro: ganar escala, compartir las inversiones de la transición energética y reforzar su posición frente al liderazgo de Repsol en un momento de transformación profunda del negocio del petróleo y la movilidad.
Ambas compañías han anunciado un acuerdo no vinculante para avanzar en la potencial integración de sus negocios 'downstream' —refino, distribución y comercialización—, una alianza que, de materializarse, daría lugar a dos grandes plataformas energéticas ibéricas con ambición europea. El calendario es largo y complejo: las partes se han dado margen hasta mediados de 2026 para cerrar un acuerdo definitivo, sujeto a autorizaciones regulatorias y corporativas.
Mientras tanto, el mensaje es inequívoco: la transición desde clásicas petroleras hacia compañías multinergéticas exige tamaño, capital y alianzas, y Moeve y Galp no quieren afrontarla en solitario.
Dos plataformas para competir mejor
El esquema sobre la mesa pasa por una agrupación de negocios en dos sociedades especializadas. Por un lado, IndustrialCo, centrada en refino, química, trading, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientada a clientes industriales. Por otro, RetailCo, enfocada en la venta minorista de combustibles, servicios de conveniencia y movilidad, incluida la recarga de vehículos eléctricos.
La estructura accionarial refleja el equilibrio de fuerzas: los actuales accionistas de Moeve —Mubadala y Carlyle— controlarían la plataforma industrial, con Galp manteniendo una participación superior al 20%, mientras que RetailCo quedaría bajo control compartido entre Moeve y Galp. Quedan fuera del perímetro otros negocios estratégicos de la petrolera portuguesa, como el upstream, renovables o el trading de energía.
Esta arquitectura responde a una lógica cada vez más habitual en el sector: especializar activos, asignar mejor el capital y ganar flexibilidad para crecer o desinvertir según evolucione el mercado energético.
Maarten Wetselaar, CEO de Cepsa, ahora Moeve
Un pulso directo a Repsol
Si la operación llega a buen puerto, el nuevo grupo resultante pondrá en jaque el liderazgo de Repsol, actual primer operador ibérico. La futura plataforma de movilidad sumaría unas 3.500 estaciones de servicio en España y Portugal, frente a las cerca de 3.800 de Repsol en ambos países. En tercer lugar se situaría BP con unas 700 estaciones de servicio.
En términos de refino, la capacidad combinada de Moeve y Galp rondaría los 700.000 barriles diarios, todavía por debajo de los casi 900.000 barriles al día que procesa Repsol, pero suficiente para crear un segundo gran polo industrial ibérico.
Más allá de la comparación directa, el verdadero valor estratégico está en la capacidad de inversión compartida. La electrificación del transporte, el despliegue del hidrógeno verde, los biocombustibles y los combustibles sintéticos requieren miles de millones de euros y horizontes de retorno largos. En ese contexto, ir juntos reduce riesgos y acelera decisiones.
Refino que se reinventa y movilidad que cambia
IndustrialCo aspira a convertirse en un tractor de inversión industrial a largo plazo, transformando las refinerías de Huelva, San Roque y Sines en hubs multi-energía integrados, con un papel clave en sectores difíciles de descarbonizar. El acceso privilegiado al mar y la logística integrada refuerzan el potencial para desarrollar hidrógeno verde y moléculas bajas en carbono, en línea con los objetivos climáticos europeos.
RetailCo, por su parte, quiere aprovechar la escala para redefinir el concepto de estación de servicio: más conveniencia, más servicios y más electrificación. La red panibérica facilitaría acelerar la inversión en puntos de recarga, nuevas soluciones de movilidad y una oferta comercial más competitiva en un entorno donde el margen del combustible tradicional se estrecha.
Mensaje al mercado: tamaño y paciencia
“El reto es crear plataformas con la escala, resiliencia y capacidad de inversión necesarias para impulsar la transición energética con rapidez”, subrayó Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve, que ve la alianza como una palanca para atraer capital a largo plazo y anticiparse al futuro del sector.
Desde Galp, su presidenta Paula Amorim incidió en la misma idea: alianzas de confianza para crear “grandes actores europeos en Iberia”, capaces de combinar especialización, disciplina financiera y crecimiento sostenible.
Queda por delante un proceso largo, con el escrutinio de los reguladores —incluida la CNMC— y posibles ajustes para garantizar la competencia. Pero el movimiento ya lanza una señal clara al mercado: la batalla energética del futuro no se librará en solitario. Y en esa carrera hacia la electrificación y los combustibles bajos en carbono, Moeve y Galp han decidido unir fuerzas para no quedarse atrás frente a Repsol.