"Sí, se ha decidido que el SUV se producirá en Kvasiny. Naturalmente estamos contentos porque estamos a punto para este proyecto largamente buscado", aseguró el portavoz de Skoda, Josef Balaz. Aunque indica que todavía es pronto para cuantificar cuantos empleos se van a crear, la prensa checa ha especulado con cientos de contrataciones.

Y todo gracias a una deslocalización de un modelo que se empezó a diseñar en el Centro Técnico de Martorell hace unos dos años. Un vehículo que nació para ser producido en la fábrica de Martorell como pieza clave en la estrategia para que la marca sea rentable y cumpla así con la exigencia de su propietario, se convertirá en un maná caído del cielo, o más bien de Martorell y Wolfsburg, en la ciudad de Kvasiny

Lo peor no es la deslocalización en sí misma, que complica la consecución de la imprescindible rentabilidad para que Seat garantice su viabilidad, sino la forma en la que la dirección de Seat y de Volkswagen han jugado con ella. La multinacional ha tardado siete meses en confirmar una decisión que fue tomada en la reunión de planificación de la producción de los próximos años celebrada en noviembre pasado. 

La situación rozó el esperpento cuando la cúpula de Volkswagen y el primer ministro de la República Checa celebraron una cumbre para sellar el pacto por el que Kvasiny se beneficiaría de un aumento de la producción gracias a un nuevo modelo no revelado.

El papel del presidente de Seat, Jürgen Stackmann, también ha sido errático. De sus palabras se desprende que la decisión de asignar el SUV a Skoda se debe a la eficiencia y a la capacidad disponible de la fábrica de Kvasiny. Unos días después, en una entrevista en ABC, intentó consolar a la plantilla de Martorell afirmando que la planta catalana tiene que mantener los costes competitivos para ganar nuevos modelos en el futuro. Stackmann oculta una parte esencial de la deslocalización: Vokswagen se ahorrará unos 200 millones de euros en la inversión inicial en la planta checa gracias a las mejoras llevadas a cabo en los últimos meses. 

Josef Balaz recordaba que la factoría de Kavasiny, "en la que ha habido importantes inversiones en los últimos años, estará lista" para producir el nuevo modelo a partir del 2016. Por tanto, el motivo de la decisión no es que los operarios checos cobren menos de la mitad que sus colegas españoles, sino una estrategia de potenciar la factoría checa. 

A todas esas circunstancias se añade el hecho, tal como recuerda la prensa checa, que Stackmann trabajó durante varios años como máximo responsable de marketing en Skoda, una empresa que conoce muy bien.