Para un grupo con tanta historia como Volkswagen, cualquier cambio es laborioso. Pero el presidente hasta esta semana, Matthias Müller, sustituido por Herbert Diess, protagonizó una revolución en la última presentación de resultados económicos a la prensa. Además de presentar un beneficio récord, el gigante alemán de la automoción rompió con una larga tradición de ruedas de prensa con cierto aire soviético.

EL FIN DEL POLITBURÓ

Müller compareció acompañado del máximo responsable de finanzas y del de comunicación del primer fabricante mundial de vehículos en lugar de la habitual mesa interminable con la presencia de los más de 10 miembros del comité de dirección. El máximo directivo del primer grupo mundial de automoción ha sido víctima de una revolución (estética) en Volkswagen.

REGLAS ESTRICTAS

La nueva puesta en escena supuso un cambio radical en las escenificaciones ante la prensa más propias de juntas de accionistas. Sin llegar al extremo de quitarse las cobartas e ir en tejanos como ya hace la cúpula de Daimler en muchas de sus presentaciones, Müller ha cambiado las estrictas reglas en un grupo como Volkswagen, que se encuentra en plena transformación y digestión del escándalo del dieselgate. Después de un intento fallido de materializar esa revolución en 2017, la diplomacia interna ha conseguido aplicar el cambio en 2018.

MÁS VELOCIDAD

Pero la mayoría accionarial adscrita a Porsche se ha cansado de tanta revolución estética y ha fulminado a Müller con la excusa de que aplicaba con lentitud los cambios que le habían encomendado para limpiar la imagen del grupo y convertirle, de verdad, en el líder de la movilidad ecológica y de los nuevos servicios de coche compartido y otras fórmulas basadas en el uso y no en la compra del vehículo. El nuevo presidente, Herbert Diess, se ha marcado como prioridad "modernizar Volkswagen" para encabezar la transformación de la movilidad.

LA SOMBRA DEL DIESELGATE

Aunque uno de los objetivos de la reestructuración de la cúpula directiva de Volkswagen es también pasar página en el dieselgate, es difícil conseguirlo en su plenitud ya que uno de los directivos que han sido ascendidos, como responsable de ventas de Volkswagen, es Rupert Stadler, hasta ahora presidente de Audi y que también aparecía bajo la sombra del escándalo de la manipulación de los motores diésel.