La industria de la automoción en Cataluña ha demostrado, una vez más, su extraordinaria capacidad de resiliencia y su magnetismo para atraer inversión de alto valor añadido. Tras unos años marcados por la incertidumbre a raíz del cierre de Nissan, hoy podemos afirmar con orgullo que la Zona Franca no solo recupera su pulso industrial, sino que se proyecta hacia el futuro como el epicentro de la estrategia europea de Chery Automobile.
Desde el Clúster de la Industria de Automoción de Cataluña (CIAC), siempre hemos defendido que nuestro sector no se limita a ensamblar piezas; somos un ecosistema de innovación, talento y logística de primer nivel. La alianza entre la renacida marca Ebro y el gigante Chery confirma que Barcelona se consolida como el laboratorio donde se cocina el futuro de la automoción europea.
Más que una fábrica: el centro de decisiones y el impulso del I+D
Lo que realmente marca un antes y un después en esta operación no es solo la reactivación de las líneas de montaje. El hecho de que Chery haya decidido instalar en Barcelona su centro de decisiones estratégicas para el mercado europeo es un mensaje contundente al mundo. No somos una mera terminal productiva; somos el cerebro desde el que se diseñará la expansión de la marca en el continente.
Esta apuesta implica que el talento local estará en el núcleo de la estrategia, pero, sobre todo, abre la puerta a una colaboración directa en el ámbito de la ingeniería. Tener el centro de decisión en nuestro territorio es el imán necesario para atraer proyectos de I+D y diseño industrial, fomentando una transferencia de conocimiento que nos sitúa en la vanguardia tecnológica.
Soberanía industrial y la oportunidad para la pyme catalana
En nuestra industria, los pasos deben ser firmes. La hoja de ruta es clara: la transición hacia el proceso CKD (Complete Knock Down) es nuestra gran apuesta por la soberanía industrial. El compromiso de implantar líneas de soldadura y pintura para 2027 garantiza que se reduzca la dependencia de las importaciones y que el valor añadido real se quede en Cataluña.
Esta profundidad industrial es la que permite que nuestras pymes de componentes, el verdadero motor del CIAC, entren en juego de forma decisiva. Trabajamos para que la integración de los proveedores locales sea total, asegurando que la potencia de Chery se nutra del know-how y la flexibilidad de nuestras empresas auxiliares, creando una cadena de suministro robusta y de proximidad.
Liderando la descarbonización desde el Mediterráneo
No podemos olvidar nuestra ubicación privilegiada. La conexión entre la Zona Franca, el Puerto de Barcelona y el futuro Corredor Mediterráneo nos otorga una ventaja logística inigualable. Pero más allá de la logística, este proyecto nos permite liderar la descarbonización de la movilidad a escala europea. Fabricar vehículos eléctricos con energía limpia y una cadena logística eficiente es el valor competitivo que Europa nos demanda.
Además, contamos con el activo más valioso: las personas. La reincorporación de los ex trabajadores de Nissan, formados en la excelencia, garantiza que la producción en Barcelona sea sinónimo de calidad desde el primer minuto.
Un futuro compartido
Soy consciente de que los retos son ambiciosos, pero el optimismo está plenamente justificado. La llegada de Chery y el renacimiento de Ebro son una ventana de oportunidad para consolidar nuestro ecosistema como un referente global.
Es el momento de actuar con visión de futuro, apostando por la formación y la digitalización. Solo unidos, como sector, seremos capaces de convertir este proyecto en la punta de lanza de una nueva era dorada que nos permita reafirmar, con hechos, nuestra capitalidad industrial en el sur de Europa.