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¿Pagarías 25 euros por entrar a Barcelona o Madrid con un coche contaminante?

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Redacción

20.02.2017 23:07h

2 min
Cada maestrillo tiene su librillo y cada ciudad tiene su receta para echar a los coches contaminantes. Londres ha optado por extender su modelo del peaje a los vehículos más viejos y sucios. ¿Estarías dispuesto a pagar 25 euros al día por circular por una ciudad como Barcelona y Madrid?
NUEVA TASA EN LONDRES
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha anunciado la puesta en marcha en octubre de una nueva tasa de 10 libras por día para los vehículos anteriores al 2006 de gasolina y diésel que circulen por el centro de la ciudad. La nueva tasa de toxicidad del aire se suma al peaje de 11,50 libras por acceder al centro que ya aplica la capital británica desde hace años para reducir los atascos en la ciudad. En total, 21,50 libras, unos 25 euros al cambio actual. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene el sistema londinense de luchar contra la congestión y la polución que provoca el tráfico? ¿Es mejor o peor que las restricciones por matrícula o por etiqueta ambiental? En primer lugar, para el ayuntamiento le supone unos ingresos adicionales que estiman en unos 23 millones de libras anuales por la nueva tasa.
LA EFECTIVIDAD DEPENDE DEL BOLSILLO
El objetivo principal del sistema de peajes o tasas de Londres es disuadir a los conductores de coches con más emisiones de gases de entrar en la ciudad por el palo que supone esa penalización de 25 euros. Pero, como en cualquier medida, hay que preguntarse si realmente será efectiva. La respuesta a esa cuestión dependerá del poder adquisitivo de los conductores sobre los que recaerá la penalización. Aunque puedan ser una minoría, habrá propietarios de esos vehículos vetados que se puedan permitir pagar esos 25 euros. Por eso, la efectividad de la nueva tasa dependerá de cuántos conductores opten por pagarla y circular. Su efecto depende por tanto del poder adquisitivo de los afectados. Se puede establecer un paralelismo con, por ejemplo, el efecto del precio elevado de los aparcamientos en la ciudad, cuyo efecto disuasorio dependerá del bolsillo de cada conductor.

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