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Las marcas de coches pasan... a la defensiva en sus anuncios

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Redacción

20.01.2017 09:50h

3 min
¿Os habéis fijado en que los anuncios de coches tienen cada vez más letra pequeña? Si dedicáis tiempo a leerla, habréis visto que esa letra pequeña ha cambiado últimamente en algún caso. Los abogados de las marcas de coches están convenciendo a los fabricantes para meter una morcilla en el trabajo de los creativos. Las marcas de coches han optado por hacer caso de sus caros bufetes de abogados y pasar... a la defensiva para intentar cubrirse las espaldas en un momento en que sienten en el cogote la presión de las administraciones y de los consumidores por la tormenta generada por el 'dieselgate'. Por eso, los anuncios de prensa y las vallas publicitarias de los nuevos modelos de vehículos se están convirtiendo en prospectos de medicamentos o contratos con los bancos con letra pequeñísima de cuerpo 8. Ante el riesgo de que los consumidores se animen a presentar demandas, los abogados que asesoran a las marcas deben de haber aconsejado tapar todas las posibles rendijas, especialmente las del consumo de carburante y de emisiones de gases superiores a los niveles homologados.
LA LETRA PEQUEÑA NACE Y SE REPRODUCE
Los tiempos en que los anuncios de coches no tenían letra pequeña quedan muy lejos, tanto que habría que remontarse hasta los años 80. En Pinterest podéis encontrar una buena muestra de ese museo de la publicidad de vehículos. Desde entonces, las morcillas de los abogados han proliferado ya sea por precaución o por obligación legal. Empezaron con el consumo medio y la horquilla de emisiones mínima y máxima de CO2 del modelo publicitado. Luego vino la aclaración de que el coche que aparece en la foto corresponde a una versión con unos acabados superiores que cuestan más que la oferta del anuncio. Y qué incluye el precio ofertado. Y las condiciones de financiación. Y ahora, una cláusula con la que las marcas de coches intentan blindarse de los efectos derivados del 'dieselgate'. El actual anuncio del Ford Ka es un ejemplo de la nueva moda en el sector del automóvil que la marca norteamericana ha empezado a aplicar: "Gama Ford Ka consumo combustible combinado de 4,9 l/100km: medición de consumo realizada en laboratorios, conforme a la normativa vigente; el consumo depende de la conducción que se haga del vehículo. Emisiones de CO2 de 114 g/km: emisiones medidas conforme la normativa vigente. Las emisiones, en condiciones reales, pueden variar".
VOLKSWAGEN NO INCLUYE MÁS ADVERTENCIAS A PESAR DEL DIESELGATE
En resumen, que la marca cumple la ley en vigor y que si el coche consume más o emite más gases es normal. La nueva advertencia legal no es por ahora general. Incluso Volkswagen, que confesó el trucaje de motores hasta el 2015 y sigue acumulando sentencias que obligan a indemnizar a clientes, no incluye por ahora ningún texto similar y se limita a señalar el consumo y las emisiones medias. Como mínimo, la nueva estrategia a la defensiva puede servir para que nadie pueda decir que el fabricante no había advertido a sus clientes de la posible desviación en los niveles de carburante consumido y en el humo expulsado.

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