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La Fórmula 1 entra en una peligrosa endogamia

Redacción

27.11.2016 21:35h

3 min
Mientras un puñado de aficionados a la Fórmula 1 nos preguntábamos a qué hora emitiría el resumen el canal Teledeporte, uno de esos sufridores resumió con claridad y crudeza lo que ha sido la temporada: "Ya os digo el resumen de la F1: Han ganado los Mercedes. Como en toda la temporada".  El campeón del mundo es...un piloto de Mercedes. Solo faltaba dilucidar si sería Hamilton o Rosberg y hay que agradecerles que hayan mantenido la emoción hasta la última carrera en Abu Dabi. Es la punta del iceberg de la peligrosa endogamia. Ese aislamiento social y genético en el que ha caído la F1 empezó cuando Mercedes impuso su dominio y la FIA y la empresa organizadora se vendieron por un buen plato de lentejas que ahora se les están indigestando.  [fusion_builder_container hundred_percent="yes" overflow="visible"][fusion_builder_row][fusion_builder_column type="1_1" background_position="left top" background_color="" border_size="" border_color="" border_style="solid" spacing="yes" background_image="" background_repeat="no-repeat" padding="" margin_top="0px" margin_bottom="0px" class="" id="" animation_type="" animation_speed="0.3" animation_direction="left" hide_on_mobile="no" center_content="no" min_height="none"][caption width="449" id="attachment_4486" align="aligncenter"] Nico Rosberg y Lewis Hamilton. Foto: Daimler.[/caption]Mercedes contra Mercedes y corralito televisivo La combinación de reducir la competición a Mercedes contra Mercedes y una segunda división para el resto de pilotos junto con el cambio de las retransmisiones a un corralito de pago han provocado el desplome de la audiencia televisiva de la F1. El penúltimo gran premio de Brasil fue visto por 253.000 personas, lo que supone una cuota del 1,8%, muy lejos de los cuatro millones de los buenos tiempos. Incluso en la última y decisiva carrera hubo menos teleespectadores, 245.000. La caída no tiene nada que ver con los esforzados profesionales de Movistar, que intentan sacar petróleo de un páramo, que haya menos telespectadores que abonados al canal motor de la operadora.  En ese páramo, el peligro, o la realidad, es que se reduzcan las inversiones ante la dificultad de que las escuderías y sus patrocinadores logren un retorno de sus aportaciones de capital. Y eso en un deporte caro y amenazado por la endogamia es una seria amenaza y el caldo de cultivo del pez que se muerde la cola. El reto de los secundarios Hasta Renault, un equipo que ha vuelto a la Fórmula 1, ha asumido su papel secundario y ha felicitado a Mercedes por ganar "con buenas exhibiciones durante la temporada" y con la esperanza de convertirse "en un reto para ellos en los próximos años". Más le vale a Renault y al resto de equipos que las nuevas normas para la próxima temporada hagan que la Fórmula 1 deje atrás el aislamiento y se vuelva a abrir a la sociedad. La esperanza es que, tal como dice Miguel Carricas en el blog Soy Motor, aumente la competencia.[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]

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