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(In) justicia en los parquímetros

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Redacción

14.10.2016 09:18h

2 min
Barcelona plantea en sus nuevas ordenanzas un cambio en los precios del aparcamiento en las calles con el objetivo de apoyar la movilidad sostenible y luchar contra los atascos y la contaminación. Aplicará un recargo similar al que ya tiene Madrid, de más del 20%, a los coches más contaminantes que aparquen en la zona azul. Pero el cambio en los parquímetros se produce después de años de inmovilismo y tendrá efectos colaterales importantes. Las nuevas tarifas de Barcelona se basan, como las de Madrid, en la clasificación medioambiental de los vehículos en función de su año de fabricación y de la normativa sobre emisiones que tenían que cumplir. Es decir, que los coches más antiguos tendrán que pagar más en el 2017 si se aprueban las nuevas ordenanzas de la alcaldesa Ada Colau. A diferencia de Madrid, se introduce un factor adicional que modula la penalización que consiste en la batalla de los turismos: a más distancia entre ejes, más cara será la tarifa. Además, prevé un recargo de dos euros en caso de elevada contaminación sobre los turismos que no sean eléctricos o de pila de combustible, que están exentos de pagar la zona azul. "Se trata de favorecer a través de la tarifa de aparcamiento la utilización de vehículos menos contaminantes y de dimensiones más reducidas", indica el Ayuntamiento barcelonés en su nota de prensa. ¿Conseguirá esos objetivos el nuevo sistema de tarifas? Algunas dudas Me planteo algunas dudas. Teniendo en cuenta que la antigüedad media del parque automovilístico es de 12 años, la mayoría de los automovilistas se verían perjudicados por los recargos al tener coches más viejos no por capricho, sino por imposibilidad de comprarse uno nuevo. En ese sentido, el cambio podría ser injusto con las capas sociales menos pudientes, tal como sucede en Madrid. Otra duda: teniendo en cuenta que la tendencia en los coches en los últimos años es ampliar la distancia entre ejes para conseguir más habitabilidad interior, es posible que un turismo compacto pero con más batalla pague más que otro más largo pero con menos batalla. Está claro que hay que tomar medidas más allá del simbolismo del Día sin Coches para reducir la polución en las grandes ciudades, pero otro sistema más justo es posible.

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