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La venganza de los perdedores de Detroit

Redacción

09.11.2016 01:39h

1 min
Las centenarias compañías fabricantes de automóviles no han podido celebrar la deseada victoria de Hillary Clinton y la derrota de Donald Trump. La victoria del candidato republicano amenaza con provocar un seísmo en la industria si se aplica el arancel del 35% para los coches producidos en México. El sector asume que ha tenido que pagar durante la campaña un precio alto para intentar ahuyentar el fantasma de las amenazas de Trump, algo que ahora se puede volver en su contra. Por ahora no se trata de un precio económico, sino más bien de imagen y reputación entre un sector de la población perjudicado con la globalización. Ni Ford, ni General Motors ni Chrysler o sus accionistas aparecen entre los grandes donantes de Clinton o Trump. Únicamente se encuentra Norman Braman, propietario de una cadena de concesionarios, que ha donado 7,3 millones de dólares al candidato republicano. Los perdedores de Detroit Los perdedores de Detroit han sido el caldo de cultivo en el que Trump ha pescado una buena parte de sus votos y han marcado uno de los temas centrales de la campaña. La patronal de los fabricantes Auto Alliance ha destacado su lema: los coches mueven América. Se basan en los empleos, las inversiones, las exportaciones y la actividad que generan las fábricas y el comercio de la automoción. La deslocalización de producción a México ha sido compatible con el crecimiento en EEUU, aunque es cierto que no en Detroit, sino en el Mississippi y sin recuperar el empleo del sector de hace décadas.

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