Mercado

Todavía no hemos tocado fondo. El 2013 será peor

Redacción

19.12.2012 08:52h

2 min
Cuando estamos rodando pendiente abajo, la esperanza es llegar al final de la caída cuanto antes mejor para empezar a remontar. Pero las perspectivas no son halagüeñas por mucho empeño positivista que le pongamos. Un reciente informe prevé que el mercado europeo del automóvil siga cayendo en el 2013. El consuelo es que el descenso será más suave.

Este año acabará con un descalabro de las ventas del 8% respecto al 2011. Se venderán 11,79 millones de vehículos en Europa occidental, una cifra muy alejada de los 13,66 millones del 2009. ¿Y en 2013? Otro descenso del 3,1%,con lo que las matriculaciones bajarán hasta 11,42 millones de coches, según la consultora LMC Automotive


"En los próximos meses del comienzo de 2013 seguirán siendo débiles. La falta de apoyo por parte de los principales motores económicos muestra un mercado a la baja alrededor del 3% en 2013", explican los analistas de LMC Automotive. Si bien el riesgo de fragmentación de la zona euro se ha reducido considerablemente, la situación económica sigue muy deprimida. 

Pero el informe admite que la recuperación de unos planes de bonificaciones a los compradores de coches que sean de amplio alcance pueden modificar estas previsiones a la baja. Pero la situación es ahora diferente que en el 2009, cuando se alcanzó un pico de ventas en Europa gracias a la adopción generalizada de planes de ayudas como el 2000E en España. En 2012, una ayuda idéntica de 2.000 euros entre la parte pública y la privada del Pive ha tenido como resultado que "el impacto positivo en el mercado todavía no se ha notado realmente". 

Pero ahora más que en 2009, los planes son paños calientes ante el grave problema de la sobrecapacidad productiva en Europa, que las marcas quieren atajar aprovechando la crisis comercial para resolver una asignatura pendiente. En las últimas semanas, el contador de recortes de plantilla se ha ampliado con el cierre de la planta de Opel en Bochum (Alemania), que puede suponer el despido de sus 20.000 empleados. Además, PSA (Peugeot-Citroën) ha añadido 1.500 empleos a su previsión de reducir la plantilla en 8.000 trabajadores.

En esta coyuntura, es necesario frenar el oportunismo de los fabricantes y, aunque sean paños calientes, poner en marcha planes de estímulo ambiciosos, y no sólo de subvención directa sino también a través de impuestos y especialmente facilitando créditos a buen precio. Es la clave.

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