Mercado

Francia impulsa su Plan Prever y el de Europa

Redacción

18.07.2012 10:58h

2 min

Aunque la fiesta nacional de Francia es el 14 de julio, el sector del automóvil espera celebrarla el próximo día 25. El motivo es que el presidente de la República, François Hollande, saldrá al rescate de la industria y del mercado de automoción con la aprobación de un plan sectorial que incluye ayudas a la compra mediante una modificación del sistema de bonus-malus relacionado con las emisiones de gases.

La crisis suscitada a raíz del anuncio del grupo PSA de una reestructuración que comportará unos 8.000 despidos y el primer cierre de una fábrica de coches en Francia desde 1992, ha obligado a Hollande a actuar con rapidez. En una reciente entrevista, explicó los grandes rasgos de las medidas que pondrá en marcha el 25 de julio con la aprobación del plan en un Consejo de Ministros. 

El proyecto del Gobierno de Hollande es dejar atrás el viejo plan de ayudas al cambio de coche a cambio del achatarramiento de un vehículo viejo, que fue aplicado entre los años 2008 y 2010 en Francia y en la mayoría de países europeos con el fin de capear el descalabro de las ventas. El nuevo sistema consiste en una readaptación de las bonificaciones y penalizaciones en función del grado de emisiones de gases. Para empezar, no sería una prima por desballestar un turismo viejo. Actualmente, la ayuda máxima por renovar el coche es de 5.000 euros si el nuevo es eléctrico.


Las últimas cifras de ventas en Europa solo han ratificado la evolución negativa de los mercados, especialmente e Francia, que sufre una caída del 14%, junto con España (-8%), Italia (-25%) y Grecia (-40%). Pero incluso Alemania está a un paso de entrar en terreno negativo ya que acumula un leve incremento del 0,7%. En el conjunto de Europa, las matriculaciones caen por noveno mes consecutivo y, con el descenso del 2,8% de junio pasado, ya alcanza el 6,8% en el primer semestre de este año.

Plan Renove esbozado en España

Los directivos de las marcas con presencia en España se han convertido en unos fervorosos defensores de la esperanza del líder socialista francés como primera ficha de un efecto dominó para incentivar las ventas de coches en el resto de países. Mientras negocian con el Gobierno español un nuevo plan con vistas a septiembre, miran de reojo a Francia e Italia con la confianza de que den ya ese paso. 

En España, el plan esbozado consistiría en una ayuda de 1.800 euros a 2.000 a medias entre la Administración y las marcas, aunque a diferencia del 2000E, los concesionarios se deducirían el importe público en sus liquidaciones fiscales en lugar de esperar su abono a través de una fundación. 

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