Industria

1.000 empleos de rebajas para el nuevo Nissan Almera en Barcelona

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Redacción

20.12.2012 10:07h

3 min
 John Martin, vicepresidente de producción de Nissan en Europa, ha hecho la maleta y ha viajado hoy a Barcelona. En la maleta lleva una oferta muy atractiva: 1.000 puestos de trabajo en la fábrica de la Zona Franca y otros 3.000 en proveedores gracias a una inversión de 130 millones para producir un nuevo Almera. Pero a cambio quiere un cheque del comité de empresa: 40% de rebaja salarial inicial y un 20% consolidada. Aquí tenemos otro capítulo de la devaluación interna de España, que se vive con más intensidad en la industria del automóvil.



Concept Invitation para un compacto pequeño. NISSAN
Nissan sigue su esquema de negociación tradicional de poner contra las cuerdas a los sindicatos con la diferencia de que esta vez existe una oferta concreta, palpable y rápida en lugar de las viejas zanahorias etéreas. Pero esta vez quiere zanjar su principal asignatura pendiente: una diferencia salarial de un 30% en relación con la media del sector que la propia empresa aceptó y engordó en los años de bonanza y ahora ve como una espada de Damocles. 

En los últimos años, la dirección de Nissan ha dado abundantes bandazos en su estrategia laboral que ha tenido como episodios más sonados una polémica doble escala salarial que provocó un largo conflicto judicial y sindical y la presentación de un ERE para despedir a 1.600 empleados a la brava que tuvo que reconducir, al menos en las formas, para volver a contratar al cabo de poco tiempo.


Nuevo Infiniti compacto de Sunderland. NISSAN

El consejero director general de Nissan Motor Ibérica, el tarraconense Frank Torres, sigue la escuela laboral de José Vicente de los Mozos pero incluso con más intensidad. Ahora insiste en una doble escala salarial para toda la vida, con unas diferencias de sueldo del 40% en el momento de empezar a trabajar que se va reduciendo hasta un 20%. ¿Es ese el precio de la competitividad? 

A Nissan le aprietan los plazos puesto que quiere empezar a producir el nuevo Almera a mediados del 2014, lo que supone que no puede perder el tiempo. Este coche tenía que ensamblarse inicialmente en el Reino Unido, pero la saturación de la planta de Sunderland debido a la asignación de un compacto de la filial de lujo Infiniti ha obligado a la firma a recolocar el modelo. Tanto el nuevo Infiniti como el nuevo Almera forman parte de la ofensiva de Nissan en el segmento C, el de mayor volumen en Europa con superventas como el Volkswagen Golf, el Renault Mégane o el Seat León.

La planta de Barcelona tiene la oportunidad, por segunda vez, de entrar en el mercado de los turismos y reducir su dependencia de la especialización en las furgonetas. Ya sucedió con el Almera Tino, la variante monovolumen del Almera. La eliminación de este modelo y su sustitución por un híbrido como el Qashqai expulsó a la fábrica catalana del mercado de los turismos y la dejó nuevamente con furgonetas y todoterrenos. Torres quiere volver a situar a la planta en el mercado de los turismos con un modelo con una producción prevista de 80.000 unidades anuales que permitirán a la Zona Franca conseguir un volumen total de actividad de 200.000 vehículos al incluir también la nueva pick up y la furgoneta NV200 convencional y eléctrica.  

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