Después de cuatro años consecutivos de encarecimientos y con las primas en máximos históricos, el seguro de coche empieza a enviar señales de alivio. No será un giro brusco, pero sí un cambio de tendencia: 2026 se perfila como el primer ejercicio en el que los conductores podrían notar ligeras bajadas en el precio de sus pólizas, tras un 2025 marcado por subidas persistentes y un sobrecoste generalizado.

Según el Índice de precios del seguro de coche de Kelisto.es, los españoles pagaron en 2025 una media de 975,6 euros por su seguro, un 8% más que el año anterior. En términos prácticos, esto supuso alrededor de 73 euros adicionales por póliza, un impacto que, extrapolado al conjunto de los hogares asegurados, eleva la factura total en más de 1.080 millones de euros.

Más subida en el seguro a todo riesgo

El encarecimiento, sin embargo, no fue homogéneo. El seguro a todo riesgo sin franquicia volvió a liderar las subidas, con un incremento cercano al 19% interanual, encadenando aumentos que han disparado su coste en casi 1.400 euros desde 2022. En el extremo opuesto, el terceros ampliado —la modalidad más contratada— logró abaratarse un 4,7% frente a 2024, confirmando una creciente segmentación del mercado entre perfiles “rentables” y conductores considerados de mayor riesgo.

La evolución del año también dejó una pista relevante para el futuro. Tras alcanzar máximos por encima de los 1.000 euros en primavera y verano, los precios comenzaron a relajarse en el último tramo del ejercicio. En comparación con los meses estivales, las primas descendieron un 6,45% en el cuarto trimestre, un ajuste que, aunque insuficiente para compensar las subidas acumuladas, abre la puerta a una estabilización más duradera.

Los ingresos crecen un 8,38%

Este cambio de ritmo coincide con una clara mejora de los ingresos del sector asegurador. Según los datos provisionales de ICEA anunciados por la patronal aseguradora Unespa, la facturación total por primas alcanzó los 85.879 millones de euros en 2025, un 13,73% más que el año anterior. De esa cifra, 49.963 millones correspondieron al ramo de no vida —donde se encuadra el seguro de coche— y 35.916 millones al negocio de vida.

Dentro del ramo de no vida, el crecimiento fue generalizado. Los ingresos por primas aumentaron un 7,79% interanual, con especial protagonismo del seguro de salud, que se disparó un 11,43% hasta los 13.443 millones de euros. El seguro de automóviles, por su parte, facturó un 8,38% más, alcanzando los 14.285 millones de euros, consolidándose como uno de los pilares del negocio asegurador. Los seguros multirriesgo crecieron un 6,60% (10.697 millones), mientras que las pólizas empresariales avanzaron un 4,21%, hasta los 11.538 millones.

Estos datos ayudan a explicar por qué el sector empieza a hablar de estabilización, pero evita comprometerse con bajadas contundentes. Tras años de recomposición de márgenes, muchas aseguradoras han alcanzado ya lo que denominan “estabilidad técnica”. Sin embargo, los costes estructurales —vehículos cada vez más tecnológicos, reparaciones más caras y un marco indemnizatorio más exigente— siguen presionando las cuentas.

Las previsiones para 2026 apuntan, por tanto, a un alivio moderado y selectivo. Los conductores con buen historial y pólizas intermedias, como el terceros ampliado, serán los principales beneficiados de congelaciones o ligeros descensos. En cambio, los perfiles con alta siniestralidad o modalidades más completas, como el todo riesgo, seguirán pagando primas elevadas.