Ferrari ha vuelto a demostrar que nadar contracorriente puede ser rentable. El fabricante italiano de deportivos de lujo se disparó en Bolsa tras presentar unos resultados de 2025 por encima de lo esperado y confirmar una revisión a la baja de sus objetivos de electrificación, una combinación que ha sido bien recibida por los inversores.
Las acciones de Ferrari llegaron a subir hasta un 10% en la sesión en Milán y avanzaban en torno al 8% a media jornada, después de que la compañía anunciara que prevé un crecimiento de al menos el 6% en su beneficio operativo bruto (EBITDA) en 2026, hasta superar los 2.930 millones de euros, frente a los 2.770 millones logrados en 2025.
El consejero delegado del grupo, Benedetto Vigna, subrayó que la demanda de la marca sigue siendo “muy sólida” y que Ferrari continúa gestionando su producción para preservar la exclusividad. “Nuestra cartera de pedidos se extiende hasta finales de 2027”, afirmó, reforzando el mensaje de fortaleza comercial del Cavallino Rampante en un contexto de desaceleración del mercado del automóvil.
Resultados por encima de lo previsto
En el cuarto trimestre de 2025, el EBITDA ajustado creció un 9%, hasta los 700 millones de euros, superando claramente el consenso de los analistas, que lo situaban en torno a los 668 millones. Los ingresos netos del trimestre también avanzaron un 4%, igualmente por encima de las previsiones.
En el conjunto del ejercicio, Ferrari destacó una generación de caja industrial superior a los 1.500 millones de euros, un 50% más que el año anterior, un dato que refuerza su posición financiera y su capacidad para afrontar inversiones futuras sin tensiones.
El mercado aplaude el giro estratégico
El rebote bursátil llega tras varios meses de castigo en el parqué. Desde principios de octubre, las acciones de Ferrari habían perdido cerca de un tercio de su valor, después de que la compañía presentara un nuevo plan de negocio que muchos inversores consideraron demasiado conservador para las valoraciones que manejaba el mercado.
Ese plan, sin embargo, introduce un cambio relevante en la estrategia de electrificación del fabricante. Ferrari ha reducido sus ambiciones eléctricas y ahora prevé que en 2030 su gama esté compuesta por un 40% de modelos con motor de combustión, un 40% de híbridos y solo un 20% de vehículos 100% eléctricos. En su hoja de ruta anterior, el peso de los eléctricos puros se elevaba al 40%.
El ajuste estratégico parece haber despejado parte de las dudas del mercado, que interpreta que Ferrari protegerá mejor su margen y su identidad de marca manteniendo un papel central para la combustión y la hibridación.
El eléctrico, sin prisa pero sin pausa
Pese a moderar sus objetivos, Ferrari no renuncia al coche eléctrico. La compañía presentó esta semana las primeras imágenes teaser de su primer modelo totalmente eléctrico, denominado Luce, cuyo debut oficial está previsto para el próximo 25 de mayo en Roma.
Con unos objetivos de ingresos cercanos a los 9.000 millones de euros y un EBITDA ajustado superior a los 3.600 millones en 2030, Ferrari apuesta por una transición gradual, alineada con su posicionamiento en el segmento del lujo. Por ahora, el mercado parece darle la razón: al menos en Maranello, la combustión sigue siendo sinónimo de valor.