Elon Musk acaba de anunciar que está estudiando ampliar la actividad de Tesla para entrar en la minería y obtener su propio litio. Esta idea puede parecer una vuelta a la época en la que grandes conglomerados industriales se fabricaban casi todo lo que necesitaban, pero tiene su lógica en un contexto en el que el litio ha subido un 480% desde el inicio de la guerra de Ucrania. Es un ejemplo de la nueva y seria amenaza de calado que acecha a la automoción en forma de una inflación desbocada


Participa en el Barómetro Auto Mobility Trends 2022, que evalúa el impacto de la crisis de los microchips y la guerra de Ucrania en la movilidad y la automoción. 


El encarecimiento de materias primas y de servicios como el suministro energético iniciado tras la reactivación de la pandemia ha roto todos los gráficos con una recta casi vertical que, por ahora, no se sabe cuando se puede suavizar emulando el reto de doblegar la curva que aprendimos con los inicios del coronavirus. Mientras los precios galopan, el crecimiento económico se frena, con lo que aparece ante nosotros el fantasma de la estanflación, una situación perversa y muy dañina. 

Escalada de los precios

La pregunta ahora es hasta cuándo podrán Tesla y el resto de fabricantes no trasladar a los precios de sus vehículos esa escalada de los costes de materiales básicos como el litio para los nuevos coches eléctricos. De hecho, Tesla ya ha ido aplicando algunas subidas en sus modelos y en algunos mercados, pero se pueden quedar muy cortas si Elon Musk no se mete pronto a minero para extraer su propio litio de las montañas de Nevada. 

En España, el precio de compra de los vehículos ha ido acelerando su crecimiento hasta llegar a un 5,2% anual en los automóviles nuevos y un 4,7% en el conjunto de turismos, incluyendo los de segunda mano, hasta el mes de febrero de 2022, antes del impacto por la guerra iniciada por Putin con la invasión de Ucrania. Un año antes, en enero de 2021, los precios dieron un salto al pasar de una tasa de incremento del 1,5% al 3,8% coincidiendo con la subida del impuesto de matriculación. El dato del encarecimiento de los coches de marzo, con un IPC adelantado global del 9,8%, puede ser mucho peor.

Próximas subidas

De hecho, algunos fabricantes ya admiten que tiene la subida de precios sobre la mesa. Es el caso de Kia, el nuevo líder del mercado español gracias a que ha esquivado la escasez de chips. "Ante una menor oferta y una mayor demanda los precios suelen subir. En Kia todavía no lo hemos hecho porque tenemos producción suficiente para no subir precios todavía, aunque no descartamos que lo podamos hacer en los próximos meses", explicó Eduardo Divar, director general de Kia Iberia, en el foro Wake Up Spain de El Español. En el mismo foro, José Antonio León Capitán, director de Relaciones Institucionales de Stellantis, ha asegurado que las marcas del grupo están evitando la subida de precios porque "el cliente y el mercado seguramente no lo resistirían, teniendo en cuenta que en marzo las matriculaciones cayeron un 30 % en España".

Las recetas extraídas de los episodios anteriores similares al de este principio de estanflación que estamos viviendo apuntan a la necesidad de aplicar medidas fiscales, monetarias y de rentas complementarias como remedios para que la economía vuelva a un cauce más sano y deseable. La nueva variante en este caso es la duración de la guerra de Ucrania, que puede complicar todavía más la lucha contra la nueva amenaza del sector de automoción y de toda la economía.