No hay plan B. Para la transición ecológica es esencial pisar el acelerador del coche eléctrico. Una transformación que exige grandes retos, como el de SEAT S.A., que, con su plan Future: Fast Forward, da un paso adelante para liderar, en España y desde España, el camino hacia la electrificación. Pero este cambio de paradigma va más allá de la industria de la automoción. El futuro eléctrico pertenece a cada persona, independientemente de su edad e intereses. Por eso, Ángel Suárez, responsable de Física del Vehículo de SEAT S.A., lo explica a 5 niveles. 

1. Un futuro para el futuro

Infancia y movilidad eléctrica. Ambos son el mañana, por eso es clave que se conozcan entre sí. Alejandra Herrera tiene 6 años y quiere saber cómo será su primer coche. “100% eléctrico, seguro”, responde Suárez. La Unión Europea quiere que en 2035, cuando Alejandra ya tenga edad para comprarse uno, todos los vehículos nuevos sean 0 emisiones. Pero la pequeña no sabe cómo funcionan. “Como tus juguetes, con una batería, pero en esta hay energía como para cargar a la vez 6.000 teléfonos móviles”, le explica. 

2. Nuevos adeptos a la movilidad sostenible

Hayden Badía, con solo 12 años, siente devoción por los coches. Sabe las características de cada modelo. Lo que desconocía es cómo los eléctricos contribuyen a la lucha contra el cambio climático. “El CO2 es un gas de efecto invernadero que retiene el calor del Sol en la Tierra; pero en exceso provoca el calentamiento global. El coche eléctrico permite conducir sin emisiones de CO2, con lo que contribuye a salvar el planeta”, le cuenta Suárez.

“Un cliente que recarga su coche eléctrico con energía de origen renovable, reduce a cero el impacto en CO2  durante su uso”, sigue Suárez. Cuando Hayden supere los 40, en 2050, la UE deberá ser ya climáticamente neutra, “es decir, las emisiones serán igual o menos que las que se puedan absorber de forma natural”, le aclara Suárez.  

3. Mucho más que movilidad

Estudiante de ingeniería en la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC), Mar Bueno es otra apasionada de la automoción. “Quiero dedicarme profesionalmente”, mantiene. “Nuestro objetivo es hacer de España un hub de vehículo eléctrico en Europa. ¡Imagina la cantidad de oportunidades que esto ofrece para jóvenes ingenieras como tú!”, contesta Ángel. “Con las baterías, por ejemplo, se abre un gran campo para la innovación en las de estado sólido, de mayor densidad energética que las actuales de ion litio y que, por tanto, ofrecerán mayor rapidez de carga y autonomía”, sigue Suárez.

4. Poner España sobre ruedas eléctricas

A sus 79 años, Mamen Jover es una pionera de la electromovilidad. Ya va por su tercer coche eléctrico, pero sabe bien que, para que la transición sostenible sea efectiva, su uso debe ser general. “Hoy has recorrido 150 kilómetros para llegar aquí y te esperan los mismos de vuelta. ¿Has tenido algún problema?”, le pregunta Suárez. “No, pero me preocupaba no encontrar un punto público de carga”, contesta Jover. “En primer lugar, hay que incrementar esta infraestructura”, explica Suárez.

Actualmente, en España hay 11.517 puntos públicos, según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) y la patronal de concesionarios FACONAUTO, que estipulan que su número debe multiplicarse por 30 hasta 2030. “Por nuestra parte, estamos trabajando intensamente para poder ofrecer mayores autonomías, menores tiempos de carga y coches eléctricos asequibles”, añade Suárez.  SEAT S.A. lanzará un vehículo eléctrico urbano en 2025.

5. Ciudades inteligentes y eléctricas

“El futuro de las ciudades pasa porque sea más sostenible y accesible”, afirma Lucía González Navarrete, cofundadora de Edenway & Natives, consultoría especializada en el ámbito de la transformación sostenible de las ciudades, territorios y empresas. “El coche eléctrico será clave en ellas, ya que contribuirá a mejorar la calidad del aire y a reducir el ruido”, mantiene Suárez. Actualmente, el tráfico es, con diferencia, la principal fuente de contaminación acústica en Europa, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.  

“Es una nueva movilidad y el vehículo eléctrico tendrá que estar conectado y en connivencia con otras fórmulas, como la micromovilidad, el transporte público o tantas otras cosas que descubriremos en los próximos años”, añade González. Suárez lo tiene claro. “Son muchos los retos que tenemos por delante. ¡Vamos allá!”.


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